martes, 15 de diciembre de 2015

Parece que la edición de embriones va a tener que esperar...

Allá por los años 90, se comenzaron a seleccionar embriones mediante el diagnóstico genético preimplantacional(DGP) en aquellas parejas que tenían un alto riesgo de transmitir anomalías genéticas a sus hijos. Esto causó un gran revuelo, pues se asoció este proceso con la eugenesia, abriéndose un profundo debate ético-moral sobre el tema.

A día de hoy, se ha dado una vuelta de tuerca y hemos pasado de la selección de embriones a la edición genética directa de estos. Esta edición es posible gracias al novedoso sistema CRISPR/Cas, que reconoce secuencias específicas del genoma y las corta. Por tanto, un gen de interés que produzca una enfermedad concreta se puede utilizar como diana de CRISPR/Cas, editando de forma sencilla dicho gen, ya sea agregando, interrumpiendo o cambiando las secuencias.

Esta moderna técnica y su aplicación para editar ciertos genes en embriones y células germinales, ha desatado ciertas dudas y recelos entre miembros de la comunidad científica. De hecho el pasado 4 de diciembre, el diario El Mundo publicaba una noticia en la que se exponía que científicos internacionales reunidos en Washington (EEUU) habían pedido una moratoria para cualquier estudio científico que implicase cambios en el genoma humano mediante la técnica CRISPR/Cas.

Esta técnica además de introducir cambios en el embrión en cuestión, provocaría la  transmisión de estos cambios a la descendencia, y al ser una técnica novedosa no se sabe aún qué repercusiones puede tener en futuras generaciones. Y ya no sólo la repercusión futura, sino que esta técnica no está aún refinada y por ello sus efectos en el embrión son impredecibles.

Es por todo esto que miembros de  la Academia Nacional de Ciencias y el Instituto de Medicina de EEUU, la Royal Society londinense y la Academia China de las Ciencias se han reunido en la misma mesa para llegar a un consenso sobre el uso de esta técnica. La representación por parte de los científicos chinos tiene un papel relevante, pues son los primeros que han probado esta técnica en embriones humanos no viables. Los resultados del ensayo no fueron óptimos pues encontraron graves obstáculos en la investigación, ya que aunque en algunos embriones obtuvieron los resultados esperados, tras un análisis genético de estos vieron que había multitud de genes mutados de forma inespecífica. La baja eficiencia de la técnica, sumada a las devastadoras consecuencias que podría conllevar la edición de embriones, ha sido lo que ha llevado a la petición de la moratoria por parte de los científicos.

Tras la reunión han declarado que “sería irresponsable usar CRISPR para editar genes humanos mientras no se conozca bien su seguridad y exista suficiente consenso internacional”. Por otro lado, el genetista de Harvard George Church considera que “una prohibición total no tendría sentido y propiciaría una especie de investigación a la sombra en laboratorios clandestinos”.

Como dice este genetista una prohibición sería absurda, a mi parecer lo que habría que llevar a cabo son controles exhaustivos de las investigaciones y sobre todo de que los usos sean únicamente terapéuticos. La prohibición no sería viable porque el desconocimiento principalmente es lo que lleva a controversia del uso de la técnica,  por lo que una investigación controlada dentro de unos límites, podría llevar al refinamiento de ésta, despejando así  las dudas que va dejando a su paso.

Además de los beneficios que conllevaría en el individuo la ausencia de una enfermedad monogénica concreta (causadas por la alteración de un solo gen; ej:Hungtington), se necesitarían menos embriones que para la selección de estos mediante DGP, ya que si se obtiene un embrión con una alteración monogénica se aplicaría la tecnología de CRISPR y se solucionaría el defecto génico. De esta forma se evitaría tener que utilizar los embriones sobrantes de un DGP para otros fines.

A mi juicio, si esta técnica se refinase podrían llegarse a tratar enfermedades que afectan a más de un gen (siempre y cuando el número sea bajo) como algún tipo de cáncer, utilizando varios sistemas CRISPR que reconociesen a genes diferentes. No obstante, esto va a ser complicado pues ya la eficiencia de la técnica es muy baja y habría que estudiar también si pudiesen existir interferencias entre diferentes sistemas CRISPR. De lo que sí estoy segura, es que habría que obtener una eficiencia del 100%(o cercana) en el uso de la técnica, pues estamos hablando de alteraciones a nivel genético y un fallo en la técnica podría tener efectos nefastos en el individuo y sobre todo en generaciones futuras.

Ante todo habría que evitar el uso irresponsable y promover el uso sólo terapéutico, pues si ya la selección de embriones para tener ‘bebés a la carta’ es frívolo, editar genes para obtener embriones con ciertos rasgos físicos me parece inconcebible.

No obstante está técnica ofrece esperanzas futuras a la terapia génica desde un estadio embrionario, a pesar de que su incertidumbre, su baja efectividad y su contundente controversia nuble los beneficios que pueda traer consigo en un futuro próximo.



2 comentarios:

  1. Me parecería de una falta de responsabilidad dejar al humano experimentar libremente y que crearan bebés de ojos verdes y rubios. Aunque parece casi inevitable que esto lo vayan a llevar a cabo clínicas clandestinas en un futuro.

    ResponderEliminar
  2. Y seguro que tampoco en un futuro, sino antes de lo que se piensa. Lo desconocido e innovador atrae pero como todo puede traer sus consecuencias.

    ResponderEliminar