En los últimos 90 años, se han dado numerosas investigaciones y avances en el control de la diabetes, principalmente de la diabetes mellitus tipo 1(DM1).
La DM1 tiene una fisiopatología dramática, ya que se produce
una destrucción selectiva de las células beta pancreáticas productoras de insulina. Esta hormona tiene
un papel esencial en el control de la glucemia del organismo, produciéndose en
ausencia de ésta un incremento de los niveles de glucosa y la consecuente
aparición de DM1.
El descubrimiento de la insulina en los años 20, supuso el
inicio de una nueva era en la que
cabía la posibilidad de controlar el nivel glucémico a largo plazo. Si damos un salto hasta el día de hoy, podemos
comprobar que una nueva era se avecina: ‘la
era cyborgs’.
Implantes cocleares, extremidades robóticas, piel artificial
con sentido del tacto…estos son algunos de los avances tecnológicos que nos
adentran en esta ‘nueva era’. Pero esto
no ha hecho más que empezar, investigadores estadounidenses han dado un paso
más contribuyendo en esta nueva era mediante la creación de un páncreas endocrino biónico. Gracias a
la disponibilidad de una óptima monitorización, ha sido viable la creación de este
dispositivo que pretende mejorar la calidad de vida de las personas diabéticas.
El dispositivo, que imita la funcionalidad de la porción
endocrina pancreática, está constituido por un Dexcom G4 Platinum (sensor de
glucosa en sangre) que mediante una pequeña aguja subcutánea, monitoriza de
forma continua la glucosa en sangre. Este sensor está conectado mediante un
hardware personalizado a un iPhone 4S (Apple), que recoge la información y
ejecuta un algoritmo matemático de control. Este algoritmo recibe continuamente
información sobre los niveles de glucosa, y ordena la dosificación de insulina
y glucagón (hormona que contrarresta a la insulina) cada 5 minutos. Ambas
hormonas son administradas de forma subcutánea por dos bombas de infusión,
controladas por conexión inalámbrica con el iPhone.
La interfaz gráfica de usuario muestra la monitorización
continua de glucosa, así como las dosis liberadas de insulina y glucagón. Esta
interfaz muestra diferentes mensajes según la cantidad de comida permitida en
cada momento, tales como: “usual”, “más de lo usual”, “menos que lo usual” o
“aperitivo”; también muestra el tipo de comida (desayuno, almuerzo o cena).
Todo esto en conjunto desencadena una adaptación automática de los niveles de
insulina, para satisfacer las necesidades en función del tipo y tamaño de la
comida.
En estudios con pacientes hospitalizados durante 48 horas, se
observó que un sistema de control bihormonal(insulina y glucagón), que tenía en
cuenta sólo el peso de los pacientes, podía adaptar automáticamente la dosis de
insulina dentro de un amplio rango de necesidades insulínicas. Además conseguía regular la glucemia de forma efectiva en
adultos y adolescentes con DM1. Sin embargo, en
pacientes no hospitalizados es todo un reto, ya que existen enormes
variaciones en la alimentación y en los niveles de actividad. Estas variaciones
influyen en los requerimientos de insulina, aumentando el riesgo de
hipoglucemia y limitando en gran medida el día a día de los pacientes.
Para resolver estas limitaciones se realizó un estudio
aleatorizado , llevado a cabo por el Hospital General de Massachusetts, la Universidad
de Boston, y la Escuela Médica de Harvard. En este estudio, un grupo de adultos
(20 pacientes no hospitalizados) y un grupo de adolescentes de un campamento
para jóvenes con DM1 (32 pacientes no hospitalizados), recibieron, en primer
lugar, durante 5 días su tratamiento rutinario con sus propias bombas de
insulina (control). Posteriormente, fueron tratados con el innovador páncreas
biónico durante otros 5 días. Tras una monitorización exhaustiva de los niveles
de glucosa, se concluyeron ciertos aspectos:
- Existía una menor variación alrededor de la media en los niveles de glucosa (principalmente por la noche), durante el período de tratamiento con el páncreas biónico, con respecto al tratamiento control.
- Se dieron más intervenciones médicas por hipoglucemia durante el período con el tratamiento control.
- No hubo casos de hipoglucemia severa durante el tratamiento con el páncreas biónico.
Los resultados hablan por sí solos, no obstante, aun quedan
muchos desafíos por superar tales como: la baja absorción de la insulina de
acción rápida subcutánea, la estabilidad
pobre del glucagón actual disponible, así como la mejora de la conexión Wifi con las bombas
hormonales. A pesar de las dificultades a superar, los resultados obtenidos a partir del estudio
estadounidense demuestran que un mejor control de la glucemia es posible gracias
a esta nueva opción terapéutica.
Parece que esta nueva era no ha hecho nada más que comenzar
¿qué será lo próximo?
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